7 de cada 10 pymes tienen una póliza desactualizada: la alerta que preocupa al seguro de empresas

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ICEA y Continuity reunieron a aseguradoras, expertos en riesgos y responsables de suscripción para debatir sobre la evolución de los riesgos comerciales y el futuro de la gestión de carteras en el seguro de empresas.

El pasado 27 de mayo, ICEA y Continuity organizaron una jornada dedicada a los seguros de empresas, comercios e industria, reuniendo a responsables de suscripción, expertos en prevención y líderes del mercado asegurador español.

La jornada fue inaugurada por Marcial Fernández, Director de Operaciones y Organización de ICEA, y Camilo Rodríguez Esguerra, Responsable de Ventas de Continuity, quienes destacaron la creciente importancia estratégica de los riesgos comerciales para las aseguradoras y la necesidad de encontrar un equilibrio sostenible entre crecimiento, rentabilidad y control del riesgo.

Uno de los datos más comentados durante la jornada fue especialmente revelador: según un estudio de Hiscox*, siete de cada diez pymes españolas tendrían una póliza que no refleja completamente su actividad real.

Pero más allá de la cifra, gran parte de los debates giraron en torno a una misma cuestión: cómo recuperar visibilidad sobre riesgos que evolucionan constantemente y que, en muchos casos, ya no coinciden con la información disponible en las pólizas.

Detrás de esta realidad se encuentra un fenómeno que fue mencionado repetidamente a lo largo de la mañana: la acumulación de deuda de riesgo. Es decir, la diferencia creciente entre el riesgo que una aseguradora cree tener en cartera y el riesgo que realmente está asegurando.

En un entorno donde las actividades empresariales evolucionan constantemente, las nuevas tecnologías transforman los riesgos y la presión comercial exige decisiones cada vez más rápidas, la capacidad de mantener una visión actualizada del riesgo se está convirtiendo en una prioridad estratégica para el sector.

Cinco datos que marcaron la jornada

  • 7 de cada 10 pymes tendrían una póliza que no refleja completamente su actividad real.
  • El 15 % de las pólizas analizadas ya no se corresponden con la realidad del riesgo asegurado.
  • Cerca del 50 % del coste de los siniestros industriales sigue estando relacionado con incendios.
  • Entre el 0,5 % y el 1 % de las pólizas concentran los riesgos más críticos de una cartera.
  • El 80 % de las aseguradoras ya está trabajando en proyectos de inteligencia artificial.

Los datos del mercado confirman el desafío

Antes de explorar posibles respuestas, era necesario entender la magnitud del reto.

Para ello, Marcial Fernández presentó una radiografía detallada del mercado asegurador español y de la evolución de los ramos multirriesgo de comercio e industria.

Los datos compartidos mostraron que estos segmentos continúan creciendo y representan una parte estratégica del mercado asegurador español. Sin embargo, detrás de las cifras agregadas existen diferencias muy significativas entre entidades.

Como señaló Fernández durante su intervención, «los resultados medios del mercado esconden diferencias muy importantes entre entidades».

Un mismo ramo puede contener carteras altamente rentables y otras con resultados claramente negativos.

La conclusión es clara: el rendimiento no depende únicamente del segmento asegurado, sino de la capacidad para identificar, comprender y gestionar los riesgos reales presentes en la cartera.

Fernández destacó además cómo los perfiles de riesgo evolucionan constantemente, tanto por los cambios en las actividades económicas como por la aparición de nuevas exposiciones asociadas a la transformación tecnológica y energética.

Esta realidad coincide con los análisis realizados por Continuity sobre miles de millones de euros en primas comerciales.

Según los datos compartidos durante la jornada, aproximadamente un 15 % de las pólizas analizadas ya no se corresponden con la situación real del cliente asegurado.

Una cifra que ilustra de forma concreta cómo se acumula la deuda de riesgo dentro de las carteras y cómo la falta de visibilidad continua puede afectar directamente a la rentabilidad futura de una aseguradora.

La prevención ante los nuevos riesgos emergentes

Sin embargo, los datos de mercado solo muestran una parte de la realidad.

Detrás de la evolución de las primas, la siniestralidad o la rentabilidad existe una transformación mucho más profunda: la propia naturaleza de los riesgos está cambiando. Nuevas tecnologías, nuevos modelos energéticos y nuevas actividades económicas están modificando las exposiciones que las aseguradoras deben gestionar.

Fue precisamente esta evolución la que abordó Andrés Pedreira, Director del Observatorio de Nuevos Riesgos de Incendio.

Su intervención se centró en los riesgos asociados a la transición energética y a las nuevas tecnologías, especialmente las instalaciones fotovoltaicas, las baterías de ion-litio, los sistemas de recarga eléctrica y las nuevas soluciones constructivas utilizadas en edificios e instalaciones industriales.

A través de numerosos ejemplos internacionales, Pedreira mostró cómo estas tecnologías están modificando los escenarios tradicionales de incendio y plantean nuevos desafíos tanto para las empresas como para las aseguradoras.

Uno de los datos más llamativos de su intervención fue el resultado de una investigación internacional sobre instalaciones fotovoltaicas, según la cual el 97 % de las instalaciones inspeccionadas presentaban algún tipo de deficiencia o problema de seguridad.

Más allá de la cifra, el dato pone de manifiesto una realidad cada vez más relevante para las aseguradoras: muchos de los factores que agravan el riesgo aparecen después de la suscripción inicial y permanecen invisibles durante años.

Es precisamente en este tipo de situaciones donde la capacidad de monitorizar de forma continua la evolución de los riesgos adquiere un valor estratégico. La aparición de instalaciones fotovoltaicas, sistemas de recarga eléctrica o nuevas actividades puede transformar significativamente la exposición de una empresa sin que esa información quede reflejada en la póliza.

Su mensaje fue claro: la prevención debe ocupar un lugar central en la estrategia aseguradora y el sector debe anticiparse a estos cambios mediante una mejor comprensión de los riesgos emergentes.

Como resumió durante su intervención: «Los riesgos no desaparecen. Evolucionan».

Una afirmación que sintetiza uno de los principales mensajes de la jornada: comprender cómo cambian los riesgos se está convirtiendo en un elemento tan importante como conocer el riesgo inicial en el momento de la suscripción.

Una nueva visión de la inteligencia de riesgos

La conclusión era evidente: los riesgos no solo son más numerosos, sino también más dinámicos y difíciles de identificar mediante los procesos tradicionales.

Esto plantea una pregunta fundamental para las aseguradoras: ¿cómo mantener el control cuando los riesgos evolucionan continuamente?

A partir de esta reflexión, Benoît Pastorelli, cofundador y CEO de Continuity, presentó una nueva visión de la inteligencia de riesgos aplicada al seguro Commercial P&C.

Pastorelli defendió que el principal problema del mercado no es la falta de datos ni la falta de automatización. El verdadero desafío es que las aseguradoras siguen obligadas a elegir entre rapidez comercial y rigor técnico.

Según explicó, este falso dilema es precisamente el origen de la deuda de riesgo: una acumulación progresiva de riesgos insuficientemente evaluados, mal clasificados o que dejan de corresponder a la realidad del asegurado con el paso del tiempo.

También destacó que el sector ha dedicado históricamente gran parte de sus esfuerzos al análisis del flujo de nuevo negocio, mientras que una parte importante del riesgo permanece en las carteras ya existentes.

En otras palabras, no basta con controlar el “flow” de nuevas pólizas. También es necesario entender y gestionar el “stock” de cartera, donde se acumulan años de cambios de actividad, transformaciones empresariales y desviaciones respecto al riesgo inicialmente suscrito.

Frente a este desafío, presentó la visión de Continuity como una Risk Intelligence Platform para seguros Commercial P&C. Según explicó, las aseguradoras necesitan algo más que herramientas de automatización o análisis puntuales: necesitan una capacidad continua para entender cómo evoluciona el riesgo a lo largo de todo el ciclo de vida de la póliza.

La propuesta de Risk Intelligence consiste en conectar la gestión del nuevo negocio con la gestión de cartera para ofrecer una visión continua de cómo evoluciona el riesgo a lo largo de toda la vida de la póliza.

De la gestión reactiva a la monitorización continua

Si la intervención de Benoît Pastorelli permitió comprender el problema desde una perspectiva estratégica, la siguiente sesión mostró cómo estas dinámicas ya están impactando de forma muy concreta en las carteras de las aseguradoras.

Porque la deuda de riesgo no es un concepto teórico. Es una realidad observable en las carteras actuales.

Rubén Rabeya, Business Partner de Continuity, presentó diversos ejemplos extraídos del análisis de más de 5.000 millones de euros en primas comerciales. Un análisis que permitió ilustrar cómo la deuda de riesgo no se concentra únicamente en los nuevos negocios, sino que se acumula progresivamente en las carteras existentes cuando los riesgos evolucionan sin ser detectados.

Su intervención puso de manifiesto cómo una parte significativa de las pólizas presentes en las carteras ya no refleja fielmente la actividad real del cliente.

También mostró cómo un número reducido de riesgos mal clasificados puede tener un impacto desproporcionado sobre la rentabilidad de una cartera. Según los análisis presentados, entre el 0,5 % y el 1 % de las pólizas pueden concentrar los siniestros más graves y generar un impacto significativo en los resultados técnicos.

La solución, según explicó, pasa por evolucionar desde modelos basados en revisiones puntuales hacia una monitorización continua y automatizada de la cartera, capaz de detectar desviaciones antes de que generen pérdidas relevantes.

Esta transición permite pasar de una lógica reactiva, basada en el análisis posterior al siniestro, a una gestión proactiva orientada a identificar oportunidades de prevención y corrección antes de que el riesgo se materialice.

El futuro de la suscripción: más gestión del riesgo, más prevención

Las intervenciones de la mañana convergieron en una misma idea: los riesgos evolucionan continuamente y las aseguradoras necesitan nuevas capacidades para mantener la visibilidad sobre sus carteras.

La mesa redonda permitió contrastar estas conclusiones con la experiencia práctica de algunas de las principales compañías del mercado español.

Moderada por José María Castelo, Senior Advisor de Continuity, la sesión reunió a Santiago Carrera Moreira, Head of Property de AXA Seguros España; Guangqi Sun, Director de Suscripción Negocios y Empresa de SegurCaixa Adeslas; y Marc Parada, Director de Multirriesgos Industriales, Daños, Transportes, Agrario Combinado y Negocio Internacional de Occident.

Durante el debate, los participantes coincidieron en que los riesgos comerciales están adquiriendo una relevancia estratégica creciente dentro de las aseguradoras.

También compartieron una visión común sobre la evolución del rol del suscriptor. Como destacó Marc Parada, el profesional de la suscripción está evolucionando progresivamente desde una función centrada en la aceptación del riesgo hacia un papel más amplio de gestor del riesgo.

En este contexto, las nuevas tecnologías permiten automatizar parte de las tareas operativas y de análisis, liberando tiempo para que los equipos puedan centrarse en actividades de mayor valor añadido, como la prevención, el acompañamiento a clientes y mediadores o la gestión estratégica de la cartera.

La inteligencia artificial y las nuevas herramientas tecnológicas fueron identificadas como aceleradores de esta transformación. No es casualidad que, según los datos presentados por ICEA, cerca del 80 % de las aseguradoras ya estén trabajando en iniciativas relacionadas con inteligencia artificial.

Sin embargo, todos los participantes insistieron en que la experiencia humana seguirá siendo un elemento esencial para interpretar los riesgos, contextualizar la información y tomar decisiones complejas.

Otro de los temas recurrentes fue la necesidad de reforzar la formación y la transferencia de conocimiento dentro del sector, especialmente en un contexto donde la experiencia acumulada por los suscriptores más veteranos debe convivir con nuevas herramientas tecnológicas y nuevas generaciones de profesionales.

Conclusiones

Aunque los participantes representaban compañías con estrategias y realidades diferentes, el debate puso de manifiesto varios puntos de consenso sobre el futuro de la suscripción y la gestión del riesgo.

La principal enseñanza de la jornada fue que el verdadero desafío ya no consiste únicamente en suscribir más rápido ni en disponer de más datos.

El reto es transformar esos datos en información relevante y contextualizada, capaz de reforzar cada decisión de suscripción y de aportar visibilidad continua sobre el riesgo a lo largo de toda la vida de la póliza.

Si una conclusión quedó clara durante la jornada, es que la calidad de una cartera ya no depende únicamente de cómo se suscriben los nuevos riesgos, sino también de la capacidad de entender cómo evolucionan los riesgos existentes.

Porque en un mercado donde las empresas cambian constantemente, la pregunta ya no es qué riesgo se aseguró hace cinco años.

La verdadera pregunta es si ese riesgo sigue siendo el mismo hoy.

*https://www.hiscox.co.uk/global-protection-gap-report